11 noviembre 2005

Por el camino de amarillo

Hoy no me volverá a pasar. No volveré a parar el coche en medio del atasco y no me darán un golpazo por detrás. Me concentraré en las rayas. Bien, voy bien, raya blanca continua a mi derecha y discontinua a mi izquierda, ja, ja. Joder, a ver, raya amarilla continua a mi derecha y discontinua amarilla a la izquierda, je, je, superé el primer obstáculo. Mira, ese gilipollas se ha equivocado, ja, ja. ¡Mecagüen! Raya amarilla continua sobre raya blanca a mi derecha y raya continua blanca bajo raya amarilla discontinua a mi izquierda. Se estrechan, se cruzan y ofrecen dos caminos de rayas amarillas que se retuercen y uno de blancas que van directas a una zanja de seis metros. ¿Cuál seguir? Plafff. Me volvió a pasar. Sé que es culpa mía, que el alcalde no impone las cosas y las deja a nuestro libre albedrío en su infinita sabiduría. Soy yo que no sé elegir el camino correcto.

Juan Rojo