02 noviembre 2005

Nunca más quiero sentirme tonto














Conducía con gran dificultad frente a la Iglesia de los Santos Inocentes. Paro en un semáforo en rojo. Derecha: vallas de obras. Izquierda: Una profunda zanja, con cocodrilos en el fondo. Conclusión: Puesto que no he visto a Spiderman ni a McGyver por Legazpi, es buen momento para saltarme por primera vez un semáforo. En ese momento, dos motos de policía local me adelantan, y me dicen aquello tan educado de "¿Usted no se sabe eso de rojo, parar, verde, seguir?". No quise dar explicaciones, bajé la cabeza, y saboreé la sensación de sentirme tonto.

Hilario

Foto: Rob Collier