09 noviembre 2005

La ciudad asediada

Me dispongo a salir de casa para ir al trabajo. Creo que no me dejo nada: botas de montaña, cuerda, piolet, linterna, mochila de subsistencia,…. Antes ir al trabajo significaba un agradable paseo de tres cuartos de hora. Actualmente es una maratón de final equívoco. Un counting-cross por esas calles levantadas, con socavones inesperados, tuneladoras monstruosas, coches salvajes. No sé si hoy llegaré, espero conseguirlo. Mi ciudad parece una ciudad sitiada; me recuerda esas imágenes que ocupan unos minutos de telediario; bombardeos, terremotos. Dicen que es por nuestro bien; quisiera creerles.

Ragnall