13 noviembre 2005

El responsable eres tú

El Ayuntamiento quiere hacerte responsable de la existencia de la prostitución. Así de sencillo. Se hostiga a los clientes y el problema se acabó. Apunta con el dedo y se frota las manos: multas para los que recurran al sexo comprado.
Las arcas necesitan nuevos fondos y todo vale, hasta acusar. Los gobernantes han emprendido hace tiempo una batería de campañas que, por lo menos, demuestran una falta de respeto hacia quienes van dirigidas. Te señalan y te cuelgan una estrella amarilla de apestado y te dicen que es por el bien de todos. Por detrás hay una historia de miseria y de esclavitud. Sobre todo cuando se habla de prostitución de calle porque existe, como no, la de lujo cuya red atrapa a la élite política y empresarial.
Un 80 % de las prostitutas son inmigrantes que de ninguna forma querrían enfrentarse a una política migratoria que las devolviera a su lugar de origen. Las redadas que se realizan en algunos lugares y que llevan a las detenidas a las comisarías terminan frecuentemente al día siguiente con la devolución de las mismas a sus lugares de trabajo. Los dueños de los locales incluso renuevan plantilla denunciando su existencia para que se las devuelva, sin gastos, a su país, a la vez que otras las suceden.
Los políticos saben que el problema no se resuelve prohibiendo al cliente el acceso a un servicio que se anuncia en los periódicos. No se acaba así. Aunque te digan que eres culpable. Porque quien va a la Casa de Campo o a un club de carretera no es el responsable del tráfico de personas. Ellos sí, se les ve el plumero. Se prostituyen poniendo multas. Aguardan en la misma esquina para robarle a una puta un cliente solitario. Ellos lo saben, pero te apuntan. Y no te proporcionan ningún placer.