31 octubre 2005

El fin del Teatro Fuencarral

Desde los años 20 hasta los 50 del siglo pasado se representaron en el Teatro Fuencarral más de 60 obras y se estrenaron zarzuelas como La del manojo de rosas y Los Claveles. Derriban otro edificio con historia. ¿Qué construirán?
Solar de la calle Belvis: no queda ni un manojo de rosas
Fotógrafía aérea del Teatro Fuencarral en la confluencia de Fuencarral con la calle Belvis.

30 octubre 2005

Especial Santa Engracia

Dedicamos un monográfico a la calle Santa Engracia donde el Ayuntamiento ha sido condescendiente con los mirones de obras. Un espectáculo único que se repetirá en tu calle cuando menos te lo esperes.
Cita imposible en Casa Patillas
Madrid, ciudad hospitalaria.
Después de los gatos...la acera del canal.
¿Obras escultóricas o amenaza municipal?
La máquina come pasos en acción
Camina o revienta
Estación de Ríos Rosas

29 octubre 2005

Zanjas de la risa de Unión Fenosa

Juan Cepeda- Tu Mundo (26-10-05)

En el mes de julio de este año, la empresa Unión Fenosa abrió dos considerables zanjas en la calle Fernández de la Hoz, en la manzana entre Caracas y Españoleto. “Avería”, rezaba (y reza) el cartel de la empresa eléctrica recientemente comprada por la constructora ACS.
Como estas cosas se hacen normalmente en Madrid sin la adecuada planificación, no se ha prohibido el aparcamiento en el otro lado de la calle, por lo que pasar por allí se ha convertdo en un ejercicio de habilidad que, en demasiadas ocasiones, termina con el coche rayado en las vallas amarillas. Ya entrado el mes de septiembre, los vecinos de la zona se encuentran con que las dos zanjas siguen intactas en el mismo sitio y sin rastro de que ni Unión Fenosa ni el Ayuntamiento hayan hecho obra alguna.
Nos hemos puesto en contacto tanto con el consistorio municipal como con la empresa eléctrica. El portavoz de la Consejería de Vías Públicas del Ayuntamiento declara que, en el consistorio, esta obra está registrada como ya terminada y que si sigue abierta es por culpa del Ministerio de Fomento y su archiconocido 'túnel de la risa'. El portavoz de la empresa eléctrica, por su parte, ha sido más explícito y reconoce que el hecho de que ambas zanjas permanezcan abiertas se debe a un imperdonable error de la empresa motivado, sin duda, por el enorme trajín que hay en la empresa desde que fue adquirida por ACS.
Lo más preocupante es que la empresa Unión Fenosa nos ha confirmado que ya tiene comprometido su presupuesto de obras para 2005 y 2006, por lo que el cierre de las dos zanjas deberá dilatarse, al menos, hasta primavera de 2007.

Tramo Delicias- Legazpi de Metro

La obra de la línea 3 de Metro continúa su andadura hacia más allá de Legazpi. Pero esta estación está clausurada hasta dentro de un año. Para llegar hasta ella hay dos opciones: caminar o tomar el servicio alternativo que supone caminar 75 metros hasta el Pº de las Delicias, 69.

El otro día un guardia jurado remarcaba que el autobús era gra-tu-i-to. Como si salir a la calle, encontrar el bus y ponerse en marcha fuera un regalo. Después de dos veranos de infierno por esta ampliación ¿Cómo se plantean que haya que pagar por un billete que no te lleva a donde quieres llegar?.

28 octubre 2005

El club de la comedia

Hoy en el club de la comedia madrileña Alberto Gallardoni interpretará sus monólogos del escroto.

De Madrid al cielo

...y desde el cielo un agujerito para verlo

Porque no todo es Tercermundi en Madrid.Como decía Lester Burnhnam, el héroe de American Beauty, el mundo está lleno de belleza. Merece la pena saltarse las obras y el absurdo municipal de la mano de Laura en su blog:

De Madrid al cielo


27 octubre 2005

Dando ejemplo


Bonito modelo municipal subiendo rueda al bordillo, ¡Esta acera no está levantada!

Madrid capital cultural

En 1992 Madrid fue capital cultural europea. ¡Entonces no quedaban más cromos! Desde entonces hemos evolucionado tanto que el Museo del Prado está a punto de reconvertirse en Carrefour.

Con permiso de Forges

Caída a distinto nivel

Si alineáramos todas las vallas que hay en Madrid,una ardilla recorrería toda Sudamérica sin darse una piña.

26 octubre 2005

Museo al aire libre

Agente de control de aparcamiento informatizado. 24 horas de vigilancia. 365 días a la semana.

¿Por dónde se va a Castelar?


Media vuelta, ¡AR!

25 octubre 2005

Google earth


Imagen del pasado tomada por Google Earth. Todos eso árboles han desaparecido por estrategia urbanística. ¿En qué se diferencia un pirómano de verano de un alcalde de Madrid?

24 octubre 2005

Ceniceros 2M12


















Dos detalles de obra escultórica en la calle Conde de Vilches (fotos gsus)



Arte urbano

Las obras de Madrid fomentan la creatividad de nuevos escultores que toman el material que el ayuntamiento ofrece de forma altruista. Es la escuela 2M12 , un arte que no es efímero. Ni de coña.

Foto de gsus

Temporales aceras

Hermosa acera de estilo gallardoniano en la calle Francisco Remiro. Peatones en sillas de ruedas abstenerse. Foto tomada por gsus.

23 octubre 2005

XXX

Típica escena del centro madrileño: bombonas en el balcón, andamios, uralita y un balcón tapiado. Diríase que el edificio no está en buen estado, pero lleva así años. El juego del tres en raya puede durar una eternidad.

Para ver el cuadro vayan a la calle San Marcos, donde una vez hubo un bosque animado.

21 octubre 2005

Se traspasa

Debajo de unos arcos que no llevan a ningún lado (calle Miguel Arredondo) había una vez un club de tamaño minúsculo. Empleaba a chicas de alterne que se hicieron viejas deprisa. Vivió una época de esplendor, cuando los lugares oscuros tenían poesía. Ahora las prostitutas se apagan en una residencia y comentan que el negocio cambió. Las retiraron niñas secuestradas de otros países, encerradas en torres de crital. Hace diez años que el local quebró. Ya nadie oculta su soledad.

20 octubre 2005

Licántropos


Unos mendigos aúllan a la luna. Beben huellas de solitarios. Persiguen ratas. Un maniquí sonriente, desnudo, estira sus brazos y acaricia a una drogadicta. Un policía pregunta la hora a una prostituta desubicada. La estatua de Tirso de Molina vomita. Se desprende el cartel del Nuevo Apolo. Las señoras con olor a alcanfor clavan sus tacones en el barro. Unas chicas con minifalda tiritan de frío. Un taxista prende la luz roja. El camión de residuos masca deshechos. Dos ciegos se enamoran entre las vallas municipales. Un poeta, con sangre en la boca, da gracias en un portal.

Ramón Huidobro

17 octubre 2005

Los que trabajan para Valentina


ALMUDENA GRANDES
EL PAIS SEMANAL - 16-10-2005

Valentina se sube la cremallera, coge las llaves del coche, respira hondo. Son las ocho y cuarto de la mañana. Antes salía de casa veinticinco minutos después, dormía un cuarto de hora más, desayunaba con zumo de naranja e iba andando a trabajar. Ahora no. Por eso respira hondo después del café bebido, por eso y porque con los niños, con los suyos por lo menos, sólo funciona la propulsión a gritos.

Pepe, el marido de Valentina, baja por las escaleras de un humor semejante. Antes, él salía de casa treinta minutos después, dormía el mismo cuarto de hora de más que su mujer echa tanto de menos, se duchaba con tiempo, oyendo la radio, e iba en metro a trabajar. Tres paradas, ningún transbordo, entre siete y doce minutos. Lo que se dice un tipo con suerte.

Laura, su hija mayor, estudia segundo de Biológicas en la Complutense. Antes salía de casa cuando le venía bien, y no dependía de nadie porque cogía un autobús tres calles más abajo. Ahora, los días que tiene clase a las ocho y media se levanta de noche y anda un buen rato para coger el metro, dos estaciones, transbordo, otra estación, y luego un autobús que la deja aceptablemente lejos de su facultad. Cuando entra más tarde, como hoy, le compensa aprovechar la guagua de Valentina, aunque llegue a su destino hasta una hora y media antes de lo que debería.

Vicente, la envidia de su familia, va al instituto dando un paseo que no llega a diez minutos. Es el único que no ha cambiado de vida, aunque Pepe hijo, el pequeño, piensa que es todo muy injusto, porque él, que va al mismo colegio donde trabaja su madre, dormiría media hora más y tardaría todavía menos si pudiera ir de su mano a través del parque, como antes. Antes de que empezaran las obras de la línea de metro que cogía su padre –estamos trabajando para usted–, antes de que levantaran de cabo a rabo la calle donde estaba la parada del autobús que cogía su hermana –estamos trabajando para usted–, antes de que el coche de Valentina se convirtiera en algo parecido a un microbús escolar que todas las mañanas los va soltando donde puede, expresión que designa, más o menos, el punto transitable más cercano del que les convendría de verdad.

Pero en la paz como en la paz, y en la guerra como en la guerra. Valentina sale del garaje, coge la segunda bocacalle a la izquierda y se tropieza de frente con una valla amarilla, Ayuntamiento de Madrid, estamos trabajando para usted.

–¡Oiga, agente! –la esforzada conductora asoma la cabeza por la ventanilla y piensa que sería mejor sonreír, pero no le da la gana–. ¿Por qué está cortado esto?

–Obras, señora –imbécil, piensa ella, con la misma solvencia categorizadora, pero se calla, aunque sólo sea para que Pepe no se caliente–. Tiene que volver a girar a la izquierda y luego doblar a la derecha.

–Ya, pero no se puede. Porque da la casualidad de que la calle que usted dice está cortada también, desde antes del verano.

–¿Está usted segura?

–Mire, le voy a decir yo si… –su marido, al que el municipal le acaba de tocar la fibra sensible de aquella línea de metro, tres paradas, ningún transbordo, lo que se dice un tipo con suerte, se dispone a contestar por su mujer cuando ella le tapa la boca con la mano.

–Calla, Pepe, déjame a mí, por favor… –y sólo cuando logra apaciguarlo, Valentina recupera a su interlocutor–. Estoy segurísima. Esa calle está cortada por las obras de la línea 3.

–¡Ah, claro! –el agente ha caído–. Bueno, pues le voy a recomendar otro itinerario…

–Ya, pero por ahí tampoco… –entonces es Laura la que le interrumpe–. Porque la tercera a la izquierda a partir de la rotonda está cortada también. Lo sé de sobra, porque antes de que empezaran las obras del aparcamiento yo cogía allí el autobús.

–Pues el caso… –el agente se rasca la cabeza, piensa, parece que le cuesta–. Un momento, que voy a consultarlo.

–¡Y yo voy a llegar tarde a trabajar! –gritan Pepe y Valentina casi al unísono, como la pareja bien avenida que forman desde hace más de dos décadas.

El representante de la fuerza pública se acerca a su coche, se sienta con mucha parsimonia, consulta el navegador, pregunta algo a la central por radio y vuelve con la cara colorada. De vergüenza.

–Mire, de momento me va a retroceder usted, así, tal y como está, sin darme la vuelta…

–¿Yo? –Valentina, la mano en el pecho, le mira primero con los ojos desorbitados y luego se echa a reír–. ¿Dos kilómetros? Pues como no coja el coche usted…

–No, no, es sólo hasta la primera bocacalle. Pero a la derecha.

–Ya, pero es que yo voy a la izquierda.

–¿Y qué quiere, señora? No hay otro remedio…

–¡Meter en la cárcel a los constructores! –Pepe empieza a gritar antes de que a Valentina le entre la marcha atrás–. ¡Y a los comisionistas! –insiste–. ¡Y a los dueños de las tuneladoras! ¡Nacionalizar la banca! ¡Y dejar las pirámides de Egipto en su sitio, que aquí no hay desierto, co…!

–¡Pepe! –su mujer grita ya tanto como él–, por favor te lo pido, Pepe, cállate ya…

Y cuando ha conseguido reinstaurar, si no la armonía, sí al menos cierta estabilidad en la desesperación de su familia, donde menos se lo esperan, al doblar una esquina, se tropiezan de nuevo con una valla amarilla con un letrero que les asegura que el Ayuntamiento de Madrid está trabajando para ellos.

–La verdad –Pepito es entonces el único con ánimo para comentarlo– es que vivíamos mucho mejor antes, cuando nadie trabajaba para nosotros, ¿verdad?

Los últimos supervivientes


He vivido el tiempo suficiente para ver como se construía la M30. Aprendí a montar en bicicleta en la curva que lleva desde la carretera de Toledo hasta la incorporación de la vía. Planté árboles en una campaña fomentada por algún alcalde irresponsable. Jugué en el parque de la Arganzuela. Paseé hasta que me salieron canas a la sombra de una arboleda única. Pero otro alcalde más ambicioso decidió soterrar la autopista urbana. Empezó a talar y se le fue la mano. Estas acacias aún sobreviven. Pero la Nada avanza...

16 octubre 2005

Bases I Premio Tercermundi Madrid


¿Cuántas veces nos hemos sentido impotentes al movernos por Madrid? ¿Nunca nos hemos sorprendido diciendo estos servicios son tercermundistas? Madrid optaba por ser sede olímpica y sin embargo...¿Quién no ha deseado dar una patada a esta ciudad e irse al campo, a la playa o a la luna misma? ¿Qué podemos hacer? Te proponemos que te rías de una situación que llega a agobiar. Nos dicen que están trabajando por nosotros, que disculpemos las molestias, que todo va a quedar muy bonito... Nadie nos pregunta acerca de nada. Las ventanillas de reclamaciones son un 902 con una música interminable. Nos tercermundizan. Si alguna vez te has mordido la lengua ésta es tu oportunidad. Refleja esos momentos de estupor, esas situaciones kafkianas que afloran en cada esquina. Aporta tu punto de vista especial. Combate el stress urbano con creatividad. Tal vez te podamos regalar un poco de aire puro. Para variar.
I Premio fotografía Tercermundi Madrid
  1. La idea Tercermundi hace referencia a situaciones que en el habla popular se denominan “tercermundistas”, es decir todas aquellas en las que el ciudadano se siente desamparado por las autoridades administrativas o sobre aquel servicio, infraestructura que no reúne las características de un país que figure entre los primeros del Índice de Desarrollo Humano, entre los cuales está España, con su capital a la cabeza.
  2. Podrá participar cualquier persona que haya pisado Madrid sea cual sea su edad, sexo, religión, raza, nacionalidad o cualquier subcategoría de la humanidad que se pueda inventar.
  3. No se admitirá ninguna fotografía que atente contra la dignidad de las personas.
  4. Todo participante podrá publicar un máximo de cuatro fotografías.
  5. A la hora de entrega del material deberá hacer constar un seudónimo, un título y un pie de foto (opcional). En el correo electrónico figurará datos personales: nombre, apellidos, dirección, teléfono de contacto y correo electrónico. Estos datos serán eliminados una vez de por concluido el concurso y no se divulgarán a terceras personas.
  6. Las fotografías pertenecen al autor. La organización las publica bajo su consentimiento y las retirará si el fotógrafo lo decide.
  7. El material se entregará en formato digital en formato jpg con un tamaño máximo de 3 MG.
  8. Las fotos serán publicadas en la página: www.tercermundimadrid.blogspot.com
  9. El período de recepción del material será desde el 20 de octubre de 2005 hasta el 31 de diciembre de 2005 en el correo: tercermundimadrid@yahoo.es
  10. Habrá un solo ganador que recibirá como premio un fin de semana para dos personas en la casa rural LA ALMENDRA Y EL GITANO en Aguamarga, Almería, en las fechas que haya disponibilidad.
  11. Todos los participantes aceptan estas normas. La organización del evento rechazará las fotos que no cumplan con las bases expuestas.

I Premio Microrrelato Tercermundi Madrid

  1. La idea Tercermundi hace referencia a situaciones que en el habla popular se denominan “tercermundistas”, es decir todas aquellas en las que el ciudadano se siente desamparado por las autoridades administrativas o sobre aquel servicio, infraestructura que no reúne las características de un país que figure entre los primeros del Índice de Desarrollo Humano, entre los cuales está España, con su capital a la cabeza.
  2. Podrá participar cualquier persona que haya pisado Madrid sea cual sea su edad, sexo, religión, raza, nacionalidad o cualquier subcategoría de la humanidad que se pueda inventar.
  3. Podrán enviar un máximo de tres textos que haga referencia al tema del concurso.
  4. La extensión del microrrelato no debe exceder las 100 palabras.
  5. A la hora de entrega del material deberá hacer constar un seudónimo y un pie de foto. En el correo electrónico hará constar sus datos personales: nombre, apellidos, dirección, teléfono de contacto y correo electrónico. Estos datos serán eliminados una vez de por concluido el concurso y no se divulgarán a terceras personas.
  6. El período de recepción del material será desde el 20 de octubre de 2005 hasta el 31 de diciembre de 2005 en el correo: tercermundimadrid@yahoo.es
  7. Los textos serán publicados en la página: www.tercermundimadrid.blogspot.com
  8. Habrá un solo ganador que recibirá como premio un fin de semana para dos personas en la casa rural LA ALMENDRA Y EL GITANO en Aguamarga, Almería, en las fechas que haya disponibilidad.
  9. Todos los participantes aceptan estas normas. La organización del evento rechazará los microrrelatos que no cumplan con las bases expuestas.

Túnel de lavado

Obras de la M30 a la altura de la salida a Pirámides. La placa del Paseo de Yeserías es el mejor aviso de lo que puede pasar si aparcas una hora en esa calle. En ese tiempo tu coche puede acabar como estos. Por menos los municipales han decidido que un coche está abandonado.

12 octubre 2005

¡Esto es tercermundista!


La idea Tercermundi hace referencia a situaciones que en el habla popular se denominan “tercermundistas”, es decir todas aquellas en las que el ciudadano se siente desamparado por las autoridades administrativas o sobre aquel servicio, infraestructura que no reúne las características de un país que figure entre los primeros del Índice de Desarrollo Humano, entre los cuales está España, con su capital a la cabeza.

09 octubre 2005

Próxima convocatoria I Premio Tercermundi Madrid de fotografía y microrrelato


Próximamente convocaremos el I Premio Tercermundi Madrid de fotografía y microrrelato. Preparad vuestras cámaras (analógicas, digitales, teléfonos móviles) y vuestros teclados. Las bases saldrán el próximo 15 de octubre en este blog.